Hacen horas que no siento tus gritos, tu risa, tus llantos. Y parecieran años, cada segundo que pasa te extraño más. Cuando me dieron esa noticia, casi me muero Luciano. Es algo que me hace llorar demaciado, y me dan ganas de romper todo. ¿Por qué a vos? ¿Por qué? Encima, ayer empezabas el colegio, ayer empezabas a sonreir de nuevo. Y pensar que ayer a la noche estabas en la casa de la abuela tomando el té y mirando la tele.. y hoy tengo que ir a tu entierro. Lo que son las vueltas de la vida, ayer gritaste, hoy ni respiras. Cuando te ví ahi, en ese cajoncito, se me calló el alma en mi pedazos, tus labios pegados, tus ojos cerrados, la piel fría, y ya tiesa. Con el solo echo de saber que nunca más vas a sonreir, nunca más vamos a reirnos del abuelo, nunca más vamos a gritar, nunca más vamos a mirarnos a los ojos, se me caen mil novecientas lagrimas de los ojos.
Vos me enseñaste a darme cuenta de las cosas, y que por más que no tenia lo que queria, te tenia a vos, que me amabas mucho. Cada vez que yo llegaba a algún lado vos te volvias loco, te ponías contento. Tus ojos cuando me miraban, brillaban, era única tu mirada hacia mi. Espero que algún día, nos podamos encontrar en algún lugar, y te pueda decir te amo mirándote a los ojos. Me arrepiento tanto de no haberte dicho algo antes de que partas de este mundo de porquería. Perdoname por pelearte, y perdoname porque las últimas veces que te ví estaba de mal humor y te trataba mal. Ahora, sos mi angel, nuestro angel. Y nos vas a cuidar, como nosotros te cuidamos a vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario